Mujeres, eslabones de oro en la cadena de valor del campo colombiano

En Colombia hay 5,7 millones de mujeres rurales. Cifras como que 20% de ellas vivan en pobreza extrema y 76% en la informalidad laboral y social, corroboran un retrato de una lamentable realidad de abandono, violencia y falta de oportunidades. Sólo 4% de las mujeres del campo colombiano están vinculadas a pequeñas y medianas empresas productivas.

Pero la desigualdad no es sólo en las oportunidades laborales o en la generación de ingresos. Aspectos como la titularización de la propiedad rural o los mecanismos de financiamiento son inequitativos y profundamente injustos con las mujeres.

Pero “entre más duras son las brechas, más grandes son las oportunidades”, afirma Adriana Senior, presidenta de la Corporación Colombia Internacional, CCI, entidad mixta de derecho privado y sin ánimo de lucro que cumplirá 30 años el próximo noviembre y nació con el objetivo de reconvertir el campo colombiano.

Durante el Primer Foro de Colombia Alimentaria, denominado Orinoquía Alimentaria, el papel y el futuro de la mujer en el campo colombiano fue representado por la CCI en cabeza de su presidenta.

En su exposición, la doctora Senior defendió el nuevo papel de la mujer en el campo. Que superen la historia de machismo, injusticias, violencia doméstica y sexual, desigualdad de oportunidades, etc. “las mujeres del campo no necesitan ser jornaleras, ni empleadas, sino agro empresarias y la CCI cree que ellas son fundamentales para lograr la soberanía alimentaria del país”.

Por eso nace en el 2021 el Programa 500.000 Agro empresarias 2030. “El año pasado presentamos un proyecto de mujeres de Jenesano, Boyacá, a la convocatoria de En Campo de Bancolombia. En ese ejercicio para la presentación nos cuestionamos sobre las mujeres rurales en Colombia. Vimos, entre otras cifras, que del millón de productores que tenemos, solo 12% (108.000) eran mujeres. Entonces ahí nos pusimos la meta de llegar al menos a 500.000 mujeres empresarias, esa es la meta que tenemos a 2030, ambiciosa, pero muy emocionante”, recapitula la presidenta.

El proyecto, apoyado por la empresa privada, gobierno nacional, regionales y locales y medios de comunicación, arrancó superando todas las expectativas y el balance es, más que satisfactorio, un compromiso para seguirlo desarrollando. “Tuvimos 30.360 mujeres que se presentaron, de una meta inicial de 21.000. Hermosos e interesantes proyectos en diferentes áreas como producción pecuaria, agrícola, transformación agroindustrial, artesanías, reciclaje, ecoturismo, servicios rurales, producción forestal y servicios ambientales, entre otros”.

Los resultados son esperanzadores. En este momento hay 1.453 empresas nuevas o fortalecidas. Todas rentables, sostenibles, competitivas frente a lo que el mercado está pidiendo y, lo más importante, incluyentes con la mujer rural.

Cada proyecto debe reunir mínimo 15 mujeres, presentar la idea de negocio o si ya existe, cómo se fortalecerá. Tras la selección, se hace la visita de campo y la estructuración del negocio, luego la financiación y el acompañamiento durante tres años. En octubre será la próxima convocatoria.

La CCI y las empresas que apoyan sus programas creen en una agricultura como polo de desarrollo económico y social del país, pero con el aporte de la mujer. La doctora Senior concluye “creemos que eso solamente lo podemos lograr si las mujeres somos parte fundamental de ese desarrollo productivo. Las mujeres hemos demostrado que en la asociatividad no nos rendimos, que no nos cansamos en las tareas físicas. Si sumamos a las mujeres conviviremos con los hombres en igualdad de oportunidades, generando ingresos para la familia y logrando el bienestar que se necesita en el campo colombiano”.

Julián Vélez Robledo

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