“La sostenibilidad alimentaria en Colombia es un propósito de todos, para trabajar entre todos y para beneficio de todos”

¿Por qué hay que hablar de sostenibilidad alimentaria?

La sostenibilidad alimentaria es un concepto que integra y trasciende otras categorías usadas para referirse a ese tema de interés común que es la situación alimentaria de nuestro país. Además, busca superar un debate mutuamente excluyente entre la soberanía alimentaria y la seguridad alimentaria; el país necesita salir del corcho en remolino que hoy representan esas dos escuelas sobre los sistemas y procesos alimentarios, trabajar sobre sus respectivas luces y mitigar mutuas prevenciones.

Permite al mismo tiempo pensar en autonomía económica, social y ambientalmente responsable para la producción de alimentos al interior del país y su frontera agrícola, con paradigmas que superen el dualismo rural-urbano. 

Se construye en relación con otras comunidades y naciones; no es un tema, por lo menos para las circunstancias de Colombia, que se pueda reducir a unas autarquías aisladas ni tampoco a unos altos grados de dependencia  alimentaria de otros países. La sostenibilidad alimentaria es un bien común global, nacional, regional y local. 

 ¿En qué se diferencia este concepto de los más tradicionales que siempre se dicen como “soberanía alimentaria” o “seguridad alimentaria”? 

A diferencia de la soberanía alimentaria, la sostenibilidad alimentaria es una propuesta que, si bien aprovecha los potenciales autónomos del sector agrícola y pecuario en Colombia, no cae en las trampas de creer que todo lo tenemos que producir internamente proponiendo cerrar nuestra economía y cerrar los canales de comercio exterior. 

Aquello que se puede producir internamente, de manera eficiente, eficaz y competente hay que producirlo; y aquello que sea necesario traer para beneficiar al consumidor final, como lo sugiere una visión de seguridad alimentaria, hay que traerlo en el marco de relaciones de comercio exterior recíprocas, teniendo buen cuidado de evitar caer en condiciones de dependencia y vulnerabilidad. 

¿Cómo está Colombia en este tema de sostenibilidad alimentaria frente a otros países de la región? 

Colombia tiene, y lo dicen sus autoridades en materia estadística, problemas de hambre, familias que se acuestan sin sus tres raciones diarias de comida  y con un déficit de ingesta calórica. En ese orden de ideas tenemos un problema por resolver, pero también  hay que decirlo,  Colombia cuenta con varias fortalezas para prevenir, mitigar y erradicar el hambre.

Colombia en potencia, lo tiene todo para producir alimentos destinados al consumo interno y producir excedentes para exportación; esa potencia hay que convertirla en acciones estratégicas y sistemáticas. 

Hay una brecha por superar, pero nunca hay que caer en la tentación de creer que en esta materia se está ante el inicio de la creación o ante el apocalipsis y la catástrofe  inminente. Grave dejar que la lucha contra el hambre se contagie con el prurito populista de  ofrecer soluciones simplistas  y mesiánicas a un problema de suyo complejo. Colombia no saca cinco sobre cinco ciertamente, pero tampoco  empieza con nota de cero. 

Lo que sí es claro es que tanto los pequeños como medianos y grandes productores, los gremios, las organizaciones campesinas, las academias, las autoridades públicas nacionales y regionales, necesitan construir un plan a 2050 de sostenibilidad alimentaria; una agenda de país con sentido común.

¿Qué políticas se deben implementar desde el Estado para lograr la sostenibilidad alimentaria?

Todo lo que se haga en materia de financiamiento; en materia de ordenamiento social productivo y ambiental del territorio rural; en catastro multipropósito,  restitución de tierras, banco de tierra, formalización y titulación; en asistencia técnica agropecuaria; en apoyo a un subsector específico de la actividad agrícola y pecuaria; todo ello debe tener  un objetivo final: producir alimentos. 

Dentro de esas políticas, es clave hacer especial énfasis en dos: la primera, el relevo y empalme generacional del campo colombiano. Si  no se  hace un esfuerzo urgente por formar a las futuras generaciones que trabajen en el campo, vamos a aguantar hambre tanto en el sector rural como el sector urbano, y la segunda; el apoyo a la mujer rural.  Cada vez más la mujer rural en Colombia es la artífice de la empresarialidad  en materia de producción de alimentos y generación de ingresos rurales. 

 ¿Y qué responsabilidad o papel tiene el sector privado en este tema? 

La sostenibilidad alimentaria es un tema de bien común, como tal, sector privado, público y comunitario  tienen derecho a solidarizarse y participar activamente en la gestión de ese bien común. 

Al pequeño, mediano y gran productor, a las agremiaciones, a las pequeñas asociaciones les corresponde concurrir solidariamente en la solución de ese problema; ello ha de ser de  la mano también con un Estado que a nivel nacional diseñe políticas pertinentes y que a nivel local y regional logre consolidar  los entusiasmos para que volvamos la sostenibilidad alimentaria un tema de interés común, un tema que  también es  clave en materia de gobernanza territorial, donde también  hay que saber gestionar de manera igualmente sostenible los recursos hídricos, energéticos y los asociados a la biodiversidad y garantizar la seguridad ciudadana.

Siempre han dicho que Colombia puede ser la despensa del mundo ¿Por qué no se ha logrado? 

Puede ser la despensa del mundo, pero se necesita voluntad, se necesita construcción de confianza, se necesita que los diferentes actores que convergen en los territorios rurales del país se reconozcan unos a otros, se respeten unos con otros, se apoyen unos con otros, que se superen muchos prejuicios, porque para poder ser despensa del mundo, se va a  necesitar la participación de pequeños medianos y grandes productores,  se necesita igualmente  unas políticas públicas claras, una  academia con investigación pertinente, centros de ciencia y tecnología contribuyendo a la necesaria y urgente innovación. 

Para ser despensa alimentaria para el mundo, se necesita cultura  empresarial y no caer en las tentaciones de los negocios cazadores de rentas expeditas, legales o ilegales; también es menester pensar globalmente y actuar localmente, salir de corchos en remolino ideológicos y pensar en productividad del capital,  de la tierra, del trabajo, de la tecnología y de la información en el marco de los pequeños, medianos y grandes emprendimientos rurales.

¿Explíquenos cómo nace la iniciativa de sacar el portal web llamado Colombia Alimentaria? 

La sostenibilidad alimentaria es un propósito de todos, para construir entre todos y para beneficio de todos. Por eso se crea Colombia Alimentaria, como un espacio de dialogo incluyente y edificante, para que allí los colombianos, todos, sienten las bases de  un futuro  plan pluridecenal 2050 de sostenibilidad alimentaria. 

Es una iniciativa en la que están llamados a participar diversos actores privados, el sector público con sus ministerios y secretarías e instancias regionales y locales, las entidades multilaterales.

A nivel nacional este proceso lo promueven la Fundación Monómeros, la Universidad de la Salle y el Diario La República. En las regiones, diversas universidades, gremios, autoridades públicas se unen  enhorabuena a la causa;   un dialogo sobre la sostenibilidad alimentaria en Colombia debe pasa, ineludiblemente, por la voz de las regiones. 

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