"Colombia Alimentaria,
y el plan pluridecenal de sostenibilidad alimentaria"

Alfredo Sarmiento Narváez
Director Ejecutivo de la Fundación Monómeros

El populismo se manifiesta hoy por hoy en diversas latitudes del orbe, como solución simplista a problemas de alta complejidad, tales como la pobreza, la inseguridad, la crisis de las energías de origen fósil, el deterioro ambiental y la corrupción.

El hambre como realidad patente, y los riesgos inherentes a que una comunidad pueda verse potencialmente afectada por sus crudas manifestaciones, es otro problema complejo que está al orden del día en el mundo entero.

Las ventoleras populistas pueden hacer del hambre otro caballito de batalla, convirtiendo un problema complejo en un tema complicado y reduciendo las soluciones de sentido común a fórmulas reduccionistas.

Es clave evitar que el hambre sea otra bandera del populismo; el hambre, en las garras del populismo, amplifica las ondas explosivas que ponen en riesgo  la vocación democrática de cualquier comunidad. Colombia no se puede sustraer de esta reflexión y  debe trabajar con visión anticipada y proactiva en esta materia.

En esa perspectiva, Colombia haría bien en adoptar, como agenda de país con sentido común y por el bien común,  la construcción de un Plan Pluridecenal 2050 de Sostenibilidad Alimentaria; dicho plan ha de ser un propósito de todos, para trabajar entre todos y para beneficio de todos.

El ordenamiento social, productivo y ambiental del territorio rural, las líneas de financiamiento de las actividades agropecuarias, las diversas políticas sectoriales para la provisión de bienes públicos en pro del desarrollo rural, la titulación y formalización de la propiedad rural, el catastro multipropósito, el manejo de los recursos hídricos de micro y macro cuencas, la consolidación de cadenas productivas agroindustriales, la asistencia técnica, son tareas que se deben hacer de manera acuciosa y diligente.

Todo esto, de la mano de la investigación en ciencia y tecnología, la conquista de mercados externos, el relevo generacional del campo, el apoyo decidido a la mujer rural, la dosis adecuada para producir autónomamente nuestros alimentos y acceder a aquellos procedentes de otros países siempre y cuando el consumidor final se vea beneficiado, las crecientes prácticas de agricultura urbana, la seguridad territorial y ciudadana de cada metro cuadrado del tierra rural y de  aguas marinas y fluviales del país, son tareas que se deben hacer de manera acuciosa y diligente para  permitir alcanzar  un propósito final: garantizar la producción, disponibilidad y acceso sostenible de alimentos para  todos los colombianos.

En el logro de este objetivo es clave el papel de los pequeños, medianos y grandes productores agropecuarios y agroindustriales, sus gremios y asociaciones, las universidades, los centros de formación técnica y tecnológica, los consejos regionales de competitividad, los organismos multilaterales, los medios de comunicación, las familias, los vecindarios.  

Colombia Alimentaria se concibe como una movilización social incluyente, espacio de encuentro, diálogo edificante y construcción de conocimiento entre los colombianos todos, para ambientar la construcción participativa de un Plan Pluridecenal 2050 de Sostenibilidad Alimentaria. 

Es urgente prevenir, derrotar y erradicar el hambre en Colombia, pero lo importante es hacerlo sin populismo. Los invito a sumarse a la conversación de Colombia Alimentaria, en los foros regionales, en redes sociales como @alimentariacol, y a través de www.colombialimentaria.com.