Avanzan los conversatorios de Sostenibilidad Alimentaria en el país

El hambre es un enemigo silencioso que no solo amenaza a Colombia sino al mundo entero. Fue por eso que la Organización de las Naciones Unidas impulsó la implementación de 14 de los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con los cuales se espera para 2030 y 2050 un nivel de bienestar global que alcance a miles de millones de seres humanos.

Colombia suscribió ese ODS 2, llamado Hambre Cero; y con el apoyo de la Fundación Monómeros, la Universidad La Salle y el diario La República se realizarán ocho encuentros regionales con el fin de asentar las bases y compromisos para alcanzar una deseable sostenibilidad alimentaria.

El primero se ejecutó en la ciudad de Yopal, capital del Casanare, el pasado 15 de junio, llamado Orinoquia Sostenible, con la participación de expertos, académicos y estudiosos del tema de sostenibilidad alimentaria, tema que implica convocar a los productores agropecuarios (minis, pequeños, medianos y grandes), con las autoridades estatales, expertos académicos y múltiples gremios y asociaciones para, de una vez, protagonizar el cambio que nuestro campo necesita con urgencia, como explicó Alfredo Sarmiento, director ejecutivo de la Fundación Monómeros.

Salomón Sanabria, gobernador del Casanare expuso las ventajas de la región, recalcando que abarca 30 municipios, con más de 740.000 habitantes y que esperan alcanzar exportaciones per cápita por US$2.000 y cuyos proyectos se materializarían en tres departamentos (Arauca, Casanare y Vichada.

Los hallazgos

La Oficina de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) expuso que la “seguridad alimentaria” implica luchar contra la malnutrición, los retos contra la pobreza y el impulso económico por medio de la producción de alimentos.

En su informe, el marco estratégico FAO 2022-2023 busca alcanzar la mejora de la producción garantizando modalidades de consumo y producción sostenibles, usando cadenas de suministros sostenibles e inclusivos; la mejora de los medios de vida es otra acción permanente, procurando reducir la brecha de pobreza rural; el fomento y promoción de alimentos nutritivos, que redunden en dietas sanas y, por último, procurar el equilibrio de los ecosistemas (terrestres y marinos), con lo que se ayuda a la lucha contra el cambio climático.

En seguridad alimentaria, Colombia presenta las siguientes cifras de acuerdo con el documento de la FAO:

Así, 74% accede a tres comidas diarias; 56.4% de los adultos presentan sobrepeso u obesidad; 23,7% no tienen posibilidad de acceso a una dieta saludable; contamos con 4,4 millones de colombianos subalimentados; hay 10,3% de niños menores de cinco años con desnutrición crónica y 9,5 por cada 100.000 menores de cinco años fallecen por desnutrición y problemas alimentarios. Además, las regiones Atlántica (65,0) y Orinoquía-Amazonía (64,0) lideran las zonas con mayor inseguridad alimentaria por hogares.

“Durante muchos años se viene hablando del potencial de desarrollo de la Orinoquia, de su riqueza natural y de servicios ecosistémicos, de la ampliación de la frontera agrícola, de su capacidad como despensa alimentaria para Colombia, de sus reservas en recursos minero-energéticos. Por su riqueza natural e hídrica, es una de las regiones más biodiversas y de mayor presencia de agua dulce. Tiene reservas de gas natural, petróleo y otros minerales y producción de biocombustibles a partir de la caña de azúcar y palma africana. La ganadería puede ser fuente de ingresos fundamentales para el país”, señaló Alan Jorge Bojanic, representante de la FAO para Colombia.

Esta iniciativa es un “llamado a construir una agenda alimentaria en pro del país; queremos generar una serie de espacios para conversar y entender las necesidades del campo en materia de alimentos y a qué debemos comprometernos a 2050”, afirma Jaime Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales (Ceir) de la Universidad de La Salle. Dentro de los objetivos de esta iniciativa también se busca determinar cuál es la mejor manera para que la “producción del país garantice la demanda de alimentos que requiere Colombia, esto es primordial porque de ahí nace la posibilidad de generar una oferta exportable”, indica Rendón.

La mujer campesina

De acuerdo con Adriana Senior Mojica, presidenta CEO de la Corporación Colombia Internacional (CCI), hay 5,7 millones de mujeres rurales, de las cuales 20% viven en pobreza extrema, 4% participan en Mypimes y 76% restante viven en una informalidad laboral y social constante.

Ante ese panorama, la CCI, fundada en 1992, es una ONG mixta que apoyan la creación de agroempresarios, aplicando la metodología de Mac (Modelos Agroempresarios Competitivos Sostenibles), las cuales permiten la industrialización del campo liderada por la mujer.

Para lograr eso, se empieza identificando una demanda previa y de interés, con compradores potenciales. Luego, se hace la validación de la propuesta, para ir a una búsqueda de créditos blandos, la constitución de planes de negocios, su implementación de Macs por tres años, con un acompañamiento por medio de seguimientos constantes y control de la demanda durante el proceso.

Senior Mojica mostró que en la primera convocatoria 2021-2022, las líneas productivas más solicitadas fueron la producción pecuaria (708), producción agrícola (261), transformación agroindustrial (170), artesanías (113), reciclajes, empaques, bioinsumos (75), ecoturismo (49), servicios rurales (40), producción forestal (24) y 3 para servicios ambientales.

“La inversión acumulada es de $1,2 billones en efectivo, $1,8 billones en especie, para un total de $3 billones” añadió la CEO de CCI.

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